AUNQUE A PRIMERA VISTA ARRENDAR UN INMUEBLE, CON EL TIEMPO ÉSTOS DEJAN DE ESTAR A TU FAVOR PARA CONVERTIRSE EN UN DOLOR DE CABEZA

Evidentemente cuando estamos pensando en pro de nuestra tranquilidad, llegar a adquirir una vivienda propia puede ser uno de nuestros sueños más anhelados, sin embargo, y en vista del importante incremento del valor del suelo en Bogotá, cada vez son más las personas que deciden tomar contratos de arrendamiento en vez de buscar los métodos necesarios para comprar una vivienda. Ello tiene sentido teniendo en cuenta que, por ejemplo, comprar un apartamento de un área de 65m2 en Cedritos, al norte de la ciudad (estratos 4 y 5), puede llegar a costar $340 millones, mientras que arrendar uno de las mismas características, representaría una cifra mensual alrededor del $1’400.000. Empero, si decidimos comprar dicho apartamento, y luego de entregar una cuota inicial del 30% extendiendo el resto de cuotas a 15 años, estaríamos pagando una cifra cercana al $1’300.000 cada mes. Eso quiere decir que a partir de un valor menor al del canon de arrendamiento, expuesto a periodos prolongados, estamos en la capacidad de adquirir nuestra vivienda propia.

Claro, hay un aspecto en el que debemos coincidir con la líder de Bienestar Financiero de Old Mutual, Clara Inés Guzmán, y es que lo primero que debe tener claro cada persona, son sus objetivos y, con base a ellos, hacer una planeación financiera. No podemos esperar que una persona que busca vivir fuera del país intente adquirir una un inmueble, pues eventualmente ésta se puede convertir en una carga, mientras que para alguien cuyo objetivo principal es la estabilidad de su familia, comprar vivienda propia sería lo ideal.

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Tengamos en cuenta que la gran mayoría de la población colombiana no se puede dar el lujo de comprar un inmueble $340 millones al contado, y naturalmente se acude a créditos y demás facilidades de pago que, por lo general, suelen extenderse por varios años. En este orden de ideas, la adquisición de una vivienda propia supone un ejercicio que requiere constancia y, por tal motivo, los beneficios empiezan a aparecer paralelamente. Tomemos el ejemplo de la importante valorización urbanística. El índice del Precio del Precio del Suelo en Bogotá (IPSB) mostró un llamativo incremento desde el año 2000 hasta 2016, pasando de 508,29 a 1998,57, y aunque ello no sea perceptible, es fundamental aclarar que dicho crecimiento no se presentó de forma uniforme, pues la valorización más abrupta se ha presentado durante la última década; presentando 927,74 en 2010. Eso quiere decir que anteriormente dicho crecimiento se mantenía estable alrededor del 4%, hasta 2010, donde éste se precipitó al 14%. Lo que queremos decir, es que actualmente (y gracias a la exorbitante curva de crecimiento del valor del suelo en la capital colombiana), destinar nuestros ahorros para la compra de un nuevo hogar, se convierte en una inversión a largo plazo.

Poder aprovechar el incremento del valor del suelo, es un beneficio que únicamente pueden disfrutar aquellos que son propietarios del inmueble, pues para los arrendatarios éste no representa ningún beneficio diferente a la subida del precio de los arriendos en la zona. Y sí, no hay nada como tener un lugar al que podamos llamar hogar, pero así como Robert Kiyosaki, autor del best-seller “Padre Rico, Padre Pobre”, la libertad financiera se alcanza cuando diferenciamos entre bienes activos y bienes pasivos, y reduciendo éstos últimos, un apartamento, especialmente en arriendo y que no representa ninguna inversión, se convierte en un gran pasivo, no sólo por la obligación de cumplir con la renta, sino también por la necesidad de pagar servicios públicos y demás. Sí, un inmueble propio también requiere de cierto cumplimiento de pagos pero, nuevamente, éste debe ser contemplado como una inversión, puesto que también se convierte en un patrimonio bajo tu nombre el cual, además de poder ser heredado libremente, funciona como respaldo financiero ante cualquier inversión futura.

Por-qué-comprar-vivienda-y-no-vivir-en-arriendo---3En Colombia, por lo menos, estas variables han tenido una importante acogida en diferentes partes del país, mostrando significativos índices de crecimiento en la compra de vivienda propia, y aunque algunos de los lugares más apetecidos no han podido darle la talla a la creciente demanda de hogares, otros sí. Tal es el caso del departamento de Cundinamarca, en el cual, dejando de lado a Bogotá, ha sido testigo del paulatino incremento de familias poseedoras de una vivienda propia sobre el volumen de arrendatarios. Podemos decir que además de la sabana de Bogotá, la cual se encuentra entre las zonas más progresivas en este aspecto, el municipio de Ricaurte, contiguo a Girardot, ha comprendido perfectamente la tendencia y los beneficios de ofrecer proyectos de vivienda de calidad, atrayendo a importantes constructoras para que hagan del municipio uno de los más atractivos del país. Pues proyectos como Reserva de Peñalisa no solo aprovechan las bondades turísticas del municipio, sino que incluye beneficios y comodidades que cualquier persona disfrutaría poseen en su hogar propio.

Sin duda, optar por adquirir una vivienda propia se trata de una inversión importante, pero de ese mismo modo, los beneficios también se evidencian con el tiempo. Claro, es importante la constancia y la responsabilidad, pero más allá de las ganancias materiales, obtener tu hogar propio acarrea con sigo una gran carga de bienestar para ti y para tu familia, y eso es algo que supera cualquier cantidad monetaria en el mundo.

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2018-06-19T21:35:20+00:00 mayo 2nd, 2018|